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Esta noche se me antojó escuchar “Les feuilles mortes”  en youtube. Como ya era medianoche, encendí radio 3 y justo sonaba “the falling leaves”; ¿mera coincidencia?

“Et le vent du Nord les emporte,
dans la nuit froide de l’oubli.
tu vois je n’ai pas oublié,
la chanson que tu me chantais…”

benedetti «Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos. Mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible. Mi táctica es quedarme en tu recuerdo. No sé cómo ni sé con qué pretexto, pero quedarme en vos. Mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón ni abismos. Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites».


“Ni con miles de versos harás la revolución”, dice

Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.

sidaction

Acabo de recibir un mail con esta campaña francesa contra el sida.

Menudo impacto, me ha parecido dolorosamente hermoso.

Ojalá sirva.

Hoy he descubierto esta maravilla…

Si quieres ver más, pincha aquí.

A mí lo que me gustaba era todo lo que venía de Hollywood, fueran películas de romanos o de vaqueros. Había una del oeste que nos gustaba especialmente; salía Richard Wirdmark en el papel de un sheriff que debe afrontar a la mañana siguiente un duelo que no tiene ninguna posibilidad de ganar; al anochecer llama a la puerta de Dorothy Malone, que le ha aconsejado huir, aunque él no le ha hecho caso. Ella abre la puerta. “¿Qué quieres? ¿Toda tu vida en una noche?” A veces, cuando yo llegaba rebosante de deseo, Hanna se burlaba de mí: “¿Qué quieres? ¿Toda tu vida en una hora?”.

Feliz 2009!

Recuerdo que el año pasado, tal día como hoy, era jueves, y andábamos todos con esa sensación fronteriza que aparece en el final de las cosas. Por la mañana me fui a comprar bengalas y una nariz postiza y un matasuegras y un paquete de serpentina de colores y una barra de pan y un periódico. Al llegar a casa y sacudir el periódico para quitarle las migas de pan observé que se le caían también las letras, como si, en lugar de impresas, estuvieran pegadas. Sacudí hoja por hoja, y la mesa se convirtió en un momento en una sopa de letras. Me pareció que al deshacerse las noticias y los resúmenes del año se deshacía también la columna vertebral de mi existencia.

Por la noche, cuando dieron las doce, mientras los amigos lanzaban al aire confetis, yo tiré las letras, desprovistas de morfología y de sintaxis, con la alegría del que tira su vida por la ventana. Y es que el periódico de mi vida estaba en blanco, y los titulares de la primera página eran, por fin, responsabilidad mía. A las letras y a la vida les quitas la sintaxis y es como si le quitaras el espinazo a un animal o le practicaras al año un agujero en uno de sus extremos y le sacaras con unas pinzas la sustancia de las semanas y los meses: el año se encogería y a lo mejor en enero hacía calor, y en julio, frío.

O sea, que si sacudes este periódico, que es el último del 93, probablemente se le caerán las noticias y los resúmenes y los anuncios por palabras y las farmacias de guardia y la lista de los fallecidos ayer y el crucigrama, es decir, que se le vendrá abajo la morfología, y con la morfología se le irá al carajo la sintaxis, y entonces tú, con el periódico de tu existencia en blanco, te tomarás las uvas decidiendo los titulares de la primera página de mañana, que, si te lo propones, será también la primera de tu vida. La primera página de tu vida.

Feliz año.

Juan José Milllás

Leo esta mañana en El País:

“Dice José Antonio Bayona, el director de El Orfanato, que kincón es “cuando soñamos con esa persona amada que no nos ha correspondido”. En Vitrubio aseguran que es “aquél que ha quedado prendado de un amor imposible”. Hasta el momento, cerca de 2.400 personas han respaldado la propuesta en la página web en algo más de un mes. Es posible que sean ellas las únicas que conozcan la acepción de la palabra. En la agencia lo niegan. “Ha trascendido el producto”, dice López, “el otro día una amiga le decía a otra: ‘eres la más kincona’, porque se había enamorado de un cura que además era gay”.”

Es increíble la magia del lenguaje. ¡Me encanta esta nueva propuesta!

Por cierto, no os perdáis los vídeos, no tienen despercidio.

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